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-Perdone, hay un elefante en mi sopa. -Se la retiro al momento, caballero ¿desea usted otra cosa? -No, no, quiero probar su sopa de paquidermo, pero no sé si está en condiciones, fíjese en esto. El comensal hundió la cuchara en el caldo. Inmediatamente el elefante emergió entre picatostes y trocitos de huevo, levantó la trompa y escupió. -¿Ha visto usted? -dejó la cuchara en el plato y se limpió la camisa con la servilleta. -Le ruego acepte nuestras disculpas, señor, preparamos esta sopa con animales frescos. Ese es, precisamente, el secreto de nuestro plato estrella. El camarero se inclinó hacia el comensal -Si me lo permite, señor, no utilice la cuchara. El comensal arqueó las cejas. -Le aseguro que es mejor sorber del plato -insistió el camarero-. Fíjese dos mesas más allá, a su izquierda. El comensal miró disimuladamente. Una mujer vestida con traje de seda sorbía delicadamente del plato. -Y, caballero, un segundo consejo: mastíquelo bien. Tienen la piel tan dura que a veces llegan vivos al estómago. Se alejó dos pasos, para volver inmediatamente a la mesa: -Perdone, señor, una última sugerencia: no escuche lo que diga el elefante. Son llorones como cocodrilos. No sienta lástima. Sería, si me lo permite, como si un torero se apiadara del toro al que va a lidiar. El elefante escapó al primer sorbo, nadando contracorriente. -¡Socorro! -gritó- ¡Pídase usted una sopa de fideos y déjeme vivir en paz! ¡Tengo mujer e hijos! ¡Y un futuro en la sabana! El comensal aplazó el segundo sorbo. -¡Misericordia con este pobre animal! El restaurante se había quedado en silencio. -¡Pida vichisoise! -cada vez gritaba más alto- ¡gazpacho!, ¡sopa castellana! ¡Tiene donde elegir! Todos los comensales, excepto el hombre que acababa de probar la sopa, puestos en pie, rompieron en vítores y aplausos. El camarero apareció y retiró el plato. -Lo siento, caballero -se disculpó ante el desconcertado comensal- han pedido el indulto del elefante -y añadió en voz baja-: ya le dije que no le escuchara, ¿le traigo la carta o puedo sugerirle sopa de fideos? Foto de Carlos Naranjo, de la serie París. |